viernes, 30 de mayo de 2014

Sobre Amor y perdón, cuánto ya se ha escrito sobre el tema...

Que sí amo "per dono" que si  "no perdo no" es porque  no amo... Que debemos perdonar porque Dios nos perdona, que mejor es olvidar y dejarlo ir... Tanto de cierto y tanto de cuento. Sí, dije cuento. Cuento en mis desvaríos la cantidad de gente que no logra entender que, imponer una idea, no hace que sea factible de ser ejecutada. Me cuento a mí misma en mis "cuentos". Es que...al parecer, está de moda retar a quien padece la falta (o las faltas) y exaltar lo débil y no lo "de vil" del ser "atacante". Una moda "peli grosa" si las hay. Con el famoso y necesario criterio de perdonar, arrastramos la lástima, adheriendo a nuestras vidas una cantidad de gente innecesaria. Personas de grueso calibre a la hora  de ser agresivos, seres humanos incapaces de portarse como tales, a quienes les permitimos  no sólo ingresar a nuestras vidas sino que les preparamos una hermosa habitación y por ende le cedemos las llaves de la casa...

¿Que decir de la" lo cura"? "El tiempo lo cura todo... Perdonalo/a"- dicen desde antaño.

Nada más impreciso. Perdonar es olvidar lo que el otro te hizo y en muchos casos, para poder hacer esto de verdad, conlleva el ir a humillarnos ante Dios. Simplemente para pedir las fuerzas para reiniciar nuestro corazón y cambiar nuestra mente. Pero perdonar nunca es aceptar que el otro te destruya de nuevo. Aunque muchas veces en nombre del amor se han librado estas batallas, no es cierto que nuestro creador quiera que alguien nos destruya para así mostrarle obediencia. Dios es amor, paciencia, verdad...pero la Santa Biblia dice que "se mostrá perverso con el perverso", "porque al malo lo matará su maldad". Dios nos ama, nos cuida y protege... ( "no se dormirá el que te guarda..".Sal 121) pero las decisiones en esta Tierra son nuestras. Nosotros debemos tomar el timón de nuestras vidas o...simplemente, quedaremos a la deriva.




                                                          ¡ No te hundas!

sábado, 10 de mayo de 2014

La incapacidad es la ineficacia del ser. Podríamos entrevistar a dos seres con las mismas vicisitudes vividas, la misma falta de esto, de lo otro, el mismo desatino y sin embargo encontraríamos dos realidades  muy diferentes en sus presentes.

"Mientras hay personas que toman sus dificultades como peldaños para llegar a lo más alto, existen otras se las van tirando encima hasta quedar totalmente atrapados debajo de ellas", decía una de esas frases que navegan por Internet. Y si lo pensamos, caeríamos en la cuenta, que aún nosotros mismos nos atamos algunas dificultades a los tobillos. Dificultando así nuestro andar y facilitando una incapacidad en nuestras vidas. Es así que buscamos de ver amigos/as, psicólogos, profesionales de la Terapia... para que nos digan qué hacer y cómo vivir con esto. Cuando en realidad debemos ir al Oftalmológo para que nos "recete unos anteojos", que nos permitan ver que, desatando de nuestros tobillos esa carga podremos corregir nuestra  "incapacidad artificial"

Buscamos afuera lo que podemos hacer nosotros mismos, gastamos dinero, exponemos nuestras vidas privadas a quien se ponga delante y nada. ¿Por qué nos cuesta tanto tomar la rienda de nuestras propias vidas? Cada vez hay más programas televisivos de chimentos. Allí se habla de lo que ni nos importa sobre la vida de famosos y otros no tanto. ¿Cuántas veces oímos opiniones sobre lo que debería hacer tal o cual? La escoria del Ser Humano se demuestra allí, en ese momento en el que se oye que tiene en claro lo que deberían hacer otros. 

Podríamos decir que todos tenemos diferentes formas de ser y que algunos somos más débiles que otros. Aunque jamás soportaré escuchar que algunos pueden salir de sus dificultades y otros no. No por nada sino porque todos somos humanos, todos podemos salir, de una manera, con otro proceder, con ayuda o sin ayuda, en más tiempo... pero salimos.  Aquí es dónde entra la cuestión "fuerza de voluntad". Una fuerza extraña que nos seduce justo cuando dejamos de llorar, de lamentarnos y de reprocharnos; por sobretodo. Ésta se amalgama en nuestro ser y nos levanta como si nos poseyera. Renovamos las fuerzas, sonreímos... queremos hacer cosas nuevas, nos renovamos y todo sin olvidar lo que nos ha pasado, sin perder de vista el recuerdo más triste pero ahora teniéndolo en segundo lugar , viéndolo desde otra perspectiva, dejando que nos fortalezca... ¿Será que las lágrimas limpiaron nuestra retina para ver aquello que se nos escondía?
Soporta el proceso y lo sabrás.





                                                               ¡Que tengas buena vida!