La incapacidad es la ineficacia del ser. Podríamos entrevistar a dos seres con las mismas vicisitudes vividas, la misma falta de esto, de lo otro, el mismo desatino y sin embargo encontraríamos dos realidades muy diferentes en sus presentes.
"Mientras hay personas que toman sus dificultades como peldaños para llegar a lo más alto, existen otras se las van tirando encima hasta quedar totalmente atrapados debajo de ellas", decía una de esas frases que navegan por Internet. Y si lo pensamos, caeríamos en la cuenta, que aún nosotros mismos nos atamos algunas dificultades a los tobillos. Dificultando así nuestro andar y facilitando una incapacidad en nuestras vidas. Es así que buscamos de ver amigos/as, psicólogos, profesionales de la Terapia... para que nos digan qué hacer y cómo vivir con esto. Cuando en realidad debemos ir al Oftalmológo para que nos "recete unos anteojos", que nos permitan ver que, desatando de nuestros tobillos esa carga podremos corregir nuestra "incapacidad artificial".
Buscamos afuera lo que podemos hacer nosotros mismos, gastamos dinero, exponemos nuestras vidas privadas a quien se ponga delante y nada. ¿Por qué nos cuesta tanto tomar la rienda de nuestras propias vidas? Cada vez hay más programas televisivos de chimentos. Allí se habla de lo que ni nos importa sobre la vida de famosos y otros no tanto. ¿Cuántas veces oímos opiniones sobre lo que debería hacer tal o cual? La escoria del Ser Humano se demuestra allí, en ese momento en el que se oye que tiene en claro lo que deberían hacer otros.
Podríamos decir que todos tenemos diferentes formas de ser y que algunos somos más débiles que otros. Aunque jamás soportaré escuchar que algunos pueden salir de sus dificultades y otros no. No por nada sino porque todos somos humanos, todos podemos salir, de una manera, con otro proceder, con ayuda o sin ayuda, en más tiempo... pero salimos. Aquí es dónde entra la cuestión "fuerza de voluntad". Una fuerza extraña que nos seduce justo cuando dejamos de llorar, de lamentarnos y de reprocharnos; por sobretodo. Ésta se amalgama en nuestro ser y nos levanta como si nos poseyera. Renovamos las fuerzas, sonreímos... queremos hacer cosas nuevas, nos renovamos y todo sin olvidar lo que nos ha pasado, sin perder de vista el recuerdo más triste pero ahora teniéndolo en segundo lugar , viéndolo desde otra perspectiva, dejando que nos fortalezca... ¿Será que las lágrimas limpiaron nuestra retina para ver aquello que se nos escondía?
Soporta el proceso y lo sabrás.
¡Que tengas buena vida!